El cineasta estará legitimado para llevar a cabo su lectura personal

y crear su imagen concreta.

José Luis SÁNCHEZ

 

La adaptación cinematográfica deviene de la necesidad de interpretar y de recrear las ficciones literarias y de asignar un nuevo estatus creativo a las imágenes lingüísticas, con un nueva plástica audiovisual: la cinematográfica. Una acción que ha puesto en discusión de las teorías del parasitismo del icono con respecto al logos. La adaptación cinematográfica constituye un ejercicio de reinterpretación estética, al experimentar en el set de rodaje aquellos procesos de la traslación de la textura literaria a la textura plástica, efectivizada en el montaje.

       

 De la plasticidad gráfica a la cinematográfica

      Las adaptaciones cinematográficas se dan con profusión a partir de que el cine vio en la literatura su más importante aliado. Los novelistas al codificar su obra en texto literario reconfiguran con un nuevo signo: el cinematográfico, constituído con imágenes cinéticas, propias del Séptimo arte.

 

Las primeras formas de representación gráfica, impregnadas en los distintos soportes físicos, procuraron fijar los sonidos articulados por el hombre. Un gran avance en la técnica para las formas primitivas en su intento de conservar los textos orales en los textos escritos. Así, aquellos textos históricos del pretérito guían hoy en día, las acciones  y las maneras de cambiar el presente y el futuro del mundo. Con la imprenta de Gutenberg, en el siglo XV, se dió paso a la reproducción masiva y a la primera forma de democratizar el conocimiento a través de la distribución de las Sagradas Escrituras.

 

 

  ¿Un nuevo giro del relato visual?

    Desde el nacimiento milenario de la literatura como arte de relatar acontecimientos ficticios, el nuevo arte de la imagen en movimiento, el Cine (nacido a finales del siglo XIX), retoma los elementos de la narración literaria modificando determinados componentes y subcomponentes que conforman el arte de la seducción a las palabras.