La ciudad de Cuenca desde la época prehispánica se caracterizó por la concesión de la topografía pre-urbana a cada uno de los grupos familiares, según determinados conceptos: 1.- la representación jerárquíca de las castas sociales, 2.- por la zonificación religiosa en torno al dios Viracocha y 3.- por la organización económica, siguiendo un patrón de geometrismo astronómico. Conceptos que fueron modificados a partir de la conquista española.

 

  La ciudad kañari, Guapondélig, “llanura grande como el cielo”, fortalecida desde el Período de integración (500 a. C) se sometió al proceso de conquista Incaica en (1493 d.C) con el que tomó un segundo nominativo: Tumipamba "campo de tumi" para finalmente en 1532 denominarse Cuenca, evocando la topografía de la Cuenca de España la cual, desde la geología, responde a similares procesos formativos del Triásico.

  Los procesos de asentamientos humanos sobre los valles y llanuras que comprende la cordillera de los Andes, se dio por la fertilidad de sus tierras cuyas aguas límpidas proveían de variedad de productos agricolas. En el período de Integración, los kañaris intercambiaron sus productos con varias culturas nómadas del norte y del sur del continente, hasta la llegada de los Incas, imperio con el que logra convivir y mantener su cosmovisión ancestral.

    

     Desde el inicio mismo del hombre, la arquitectura ha constituido el arte que cumple con las necesidades vitales de la especie humana desde el homo erectus al homo sapiens sapiens ha establecido -en sus primeras cuevas hasta las mansiones tecnológicamente avanzadas- los lugares de refugio, reproducción, convivencia, placer estético e inclusso como espacio de un discurso ideológico.

   Estos objetivos se han cumplido a cabalidad durante el devenir de la historia con la obra finalizada; sin embargo, con la revolución digital, los procesos de bocetaje previo han dado un giro importante para el desarrollo pues, ahora, las obras arquitectónicas se las puede experimentar de manera virtual antes de su ejecución en la reaildad.

   Esta es la realidad de un grupo de emprendedores latinoamericanos, concretamente, de Ecuador,  quienes desarrollaron un sorfware que permite vivenciar la obra mobiliaria, antes de concretarla in situ.

 

    

    Cuenca, Atenas del Ecuador, mantiene en su diseño y las bellas formas híbridas de su arquitectura, un amplio bagaje histórico-cultural cuya decodificación nos remonta, de manera mediata, a tiempos clasicos-occidentales y a los períodos andinos tradicionales. Estos acontecimientos nos permitirá comprender el discurso  subyacente que rige en sus construcciones eclécticas dentro de la topografía de la llanura antigua denominada Guapondélig.