Cuando la fuente de luz natural desaparezca

Una fotografia es una imagen de conceptos.

Vilem Flusser

 

     La etimología del término fotografía está compuesta por dos monemas de raiz griega: φωτος: luz γ ραφία: grafía; es decir, "escritura con luz"; posiblidades plásticas de la que el fotógrafo-sujeto dispone en el instante de ubicar, tanto el dispositivo fotográfico como el objeto de toma, para realizar la captura de la imagen. Escribir con luz significa considerar las propiedades físicas del espectro lumínico de las fuentes de luz, tanto natural (sol) como artificial (combustión fósil o eléctrica), para evidenciar y destacar las generalidades y particularidades de un elemento de la naturaleza; sin embargo, el recurso del contraluz dispone de la fuente lumínica como fondo, para destacar solamente la generalidad de lo fotografiado, velando parcialmente, la información particular del objeto con una intención evidentemente estética. 

La técnica del contraluz: las siluetas inquietantes.

    El discurso del contraluz condiciona al cerebro humano a no registrar los detalles referentes a la tridimensionalidad, a la textura y al volumen del objeto fotografiado; por tanto, delimita la capacidad de discernir criterios y significados que el espectador tiene sobre la realidad retratada.

    Al respecto, Susan Sontag en Sobre la fotografía afirma que "Las fotografías no se limitan a verter la realidad de modo realista. Es la realidad la que se somete a escrutinio y evaluación según su fidelidad a las fotografías" (pág.128). Si esta realidad es opacada proveerá al espectador una sensación de lo ignoto existencial, un oscurecimiento de la razón positivista y un velamiento de la emoción perceptiva.

    Por lo tanto, el discurso del contraluz en los objetos representados -únicamente en su aspecto general, su aspecto plano, su lado oscuro y misterioso- implica generar reflexión del concepto de una naturaleza opacada, oscura y negada por distintos prejuicios y pesimistas imaginarios contemporáneos.