Las primeras culturas milenarias distribuídas por el planeta han determinado que el consumo de los vegetales, frutas y verduras, además de la ingesta de agua y el ejercicio, optimizan la salud física y mental del ser humano.

   La industrialización alimentaria y los avances de la biotecnología, han incorporado al mundo agrícola, determinados productos químicos con dos propósitos: eliminar plagas y  "preservar", en lo posible, el valor nutricional de los vegetales, frutas y verduras; sin embargo, estos componentes constituyen un inminente peligro para la salud de los organismos autótrofos y que, de manera causal, afectarían la salud humana; por lo que, es necesario, y de vital importancia, promover de una producción agrícola sana en los jardines de cada uno de los hogares.

    Las ciencias de la salud han determinado que la humanidad considere la importancia que tiene la naturaleza en su estado puro. El "futuro verde" debería fortalecerse en la sociedad, y una de sus aristas es la denominada "cultura agrícola en el hogar" que consiste asignar un espacio de nuestra casa para la siembra, cultivo y consecha de nuestros propios productos que mejoren, considerablemente, nuestra calidad de vida. Consecuentemente, la agricultura en los huertos y en los jardines de cada hogar permite, a la familia, disfrutar del placer de alimentarse sanamente.